La nixtamalización es un proceso que ayuda a eliminar la cascarilla del maíz haciéndolo mas digerible. Se trata de un descubrimiento o invento de origen prehispánico-mexicano de antigüedad milenaria. La palabra viene del náhuatl nixtli, cenizas, y tamalli, masa.

Para ser mas precisos NIXTAMALIZAR consiste en someter al maíz a un tratamiento térmico alcalino. El maíz se hierve en agua en una proporción de 1:3 (peso:volumen) a la cual se le añade de 1 a 3% de cal, con lo cual se alcanza un pH que varía de 11 a 13. El tiempo de cocimiento que fluctúa entre 50 – 90 minutos, depende de la variedad del maíz y del tipo de endospermo. Después de este tiempo a ebullición se deja reposar de 14 a 18 horas. El agua de cocción, llamada “nejayote” se elimina y el maíz se lava dos o tres veces con agua, removiendo la cubierta de la semilla, el pedicelo y el exceso de cal. El paso siguiente es moler el grano para hacer la masa.


El grano se hace más digerible y aumenta su valor nutricional, la concentración de calcio aumenta en 20%, la de fósforo en 15% y la de hierro en 37%. A diferencia de otros cereales, como el arroz y el trigo, el maíz presenta una característica importante, sus principales nutrientes, la niacina, riboflavina (vitaminas) y el aminoácido esencial triptófano se encuentran encapsulados en partículas sólidas que no se disuelven con la cocción del agua y el calor. Para liberarlos y hacerlas digeribles, se requiere el desprendimiento del hollejo o pericarpio. Esta es precisamente la función de la cal (mira aquí como se hace la cal)  El calcio de la cal fija estos nutrientes a las fibras húmedas del grano nixtamalizado, que al molerse produce una masa rica no solo en estos nutrientes sino también en calcio, disponibles para el beneficio del humano. Texto: Barros y Buenrostro,1997

En la foto de portada apreciamos una pichancha (colador precolombino). La palabra es de origen tzotzil “Pm-chachab” de pin que significa olla; y chachab, “colador” : “Olla coladora”. Chachab, cha-cha-ab: chah, colar, reduplicación iterativa, frecuentativa. Nuestros ancestros las fabricaban con guajes o vasijas de barro que agujeraban ingeniosamente antes de hornear. Cuando la olla es grande y tiene patas se le conoce como  Tlalchiquiuhtle, esta palabra viene del nahuatl, de tlal (tlahli), “tierra”, y chiquiuhtle, “cesto”. “colador de tierra”.

 

 

 

 

 

 

Fuentes consultadas:

“Palabras de origen indígena en el español de Chiapas” C. Corzo Espinosa, 1993

 Gotas de maíz: jerarquía de cargos y ritual agrícola en San Juan Tetelcingo.
por Eustaquio Celestino

Foto: DCC UAEM

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