El Mezcal no da cruda o resaca; científicamente comprobado.

El Mezcal no da cruda o resaca; científicamente comprobado.

El mezcal es declarado el alcohol más perfecto para consumo humano, pues se ha comprobado que nuestro organismo lo digiere saludablemente.

Sergio Inurrigarro, presidente de la asociación Pro Cultura de Mezcal llevó a cabo un estudio sensorial sobre el destilado, y los resultados fueron sorprendentes, pues de todos los licores y alcoholes que existen en el mundo, la cadena molecular más adecuada para el consumo humano son los mezcales.

La mayoría de las bebidas son monosacáridos y el hígado se tiene que encargar de realizar un proceso para transformarlo y sacarlo del organismo; de ahí proviene el efecto conocido como «cruda».  Por su parte, el mezcal, proviene de polisacáridos los cuales se procesan desde el momento que hacen contacto con la boca, la transformación es más rápida y deja menos secuelas en el organismo,  esto provoca que no te cause la famosa cruda o al menos no una tan fuerte como lo hacen otras bebidas.

También Lennart Blomberg asegura en su investigación “Tequila, mezcal y pulque” (2000, editorial Diana) que el mezcal artesanal además de tener un sabor suave no produce resaca.

¡Ya podemos brindar sin miedo!…#TodoConMedida 🙂

 

 

 

 

 

México cuenta con la calle más antigua de América

México cuenta con la calle más antigua de América

México – Tenochtitlan emergió de un puñado de rocas en la inmensidad de sus grandes lagos, a los que el mexica chinampeó metro a metro hasta convertirla en la reina del Anáhuac y posteriormente en la ciudad que albergó el corazón y cerebro del imperio más extenso y poderoso de Mesoamérica. Esta empresa es incomparable en la historia del hombre y evidencia la vocación constructora de los mexicas.

La calle más antigua de las Américas se encuentra, en efecto, en la ciudad de México. La construyeron los mexicas en el siglo XIV para hacerle la guerra a los de Azcapotzalco. Fue construida alrededor de los años 1,377 a 1,389 y hoy tiene cinco nombres diferentes: Tacuba, Avenida Hidalgo, Puente de Alvarado, Ribera de San Cosme y México-Tacuba

Por aquí entraron los españoles maravillados ante las magníficas edificaciones y lo complejo de la ciudad mexica y también por aquí salieron huyendo la “Noche Triste” del 30 de junio de 1520 cuando las huestes españolas de Hernán Cortés fueron derrotadas. Foto: buenavibra.es 

En los tiempos prehispánicos, ésta calle era una de las tres grandes calzadas que comunicaban Tenochtitlán. La elección de este sitio fue excepcional, pues por su aislamiento natural concedía ventajas militares y económicas que revelaron la agudeza de los líderes mexicas para captar su valor estratégico, incluso para el desarrollo de una economía mixta basada en la agricultura, la caza y la pesca; con la posibilidad de comunicarse por el agua.

Los mexicas crearon el suelo acumulando lodo sobre balsas de juncos, ahondar canales y construir canales y puentes literalmente sobre el agua; a ésta misma no le declararon la guerra, sino que optó por pactar con ella una tregua en donde finalmente aprendieron a coexistir.

 

Ingeniera rarámuri limpia aguas grises con Crisantemos y Cempasúchil

Ingeniera rarámuri limpia aguas grises con Crisantemos y Cempasúchil

Originaria de Bacaboche, un rancho muy cercano a Creel, en la Sierra Tarahumara, es pasante de Ingeniería Horticultor de la UACH hace su tesis “Fitorremediación de Aguas Grises”, que consiste en depurar el agua de lavandería y ducha, para usarla en limpieza de interiores o exteriores.

Maria Teresa en su laboratorio. Foto: tiempo.com.mx

Su nombre es María Teresa Ramírez Vega. Su tesis, explica es simple: “Se siembran semillas de crisantemos y cempasúchil en humedales, los cuales reciben el agua gris (regadera, lavadora, trastes) en goteo durante todo el día, esa agua se filtra en la tierra de las plantas y sale limpia, lo que permite sea utilizada en otras actividades como regar plantas, lavar el carro o hacer la misma limpieza, solo no es apta para beber o preparar alimentos. Además, –continúa María Teresa — se puede adornar la casa con flores y con un sistema práctico que permite contribuir al medio ambiente, ahorrar dinero en el hogar”

 

 

 

 

 

Fuente: tiempo.mx 

Alberto, indígena tzotzil que llevará sus Huipiles al Fashion Week de Nueva York

Alberto, indígena tzotzil que llevará sus Huipiles al Fashion Week de Nueva York

#OrgulloMexicano  Alberto, indígena tzotzil, persiguió sus sueños; su madre lo enseño a tejer en telar de cintura y ahora presumirá sus diseños al mundo

Alberto, de agricultor a diseñador

Alberto López Gómez tenía 25 años cuando decidió ya no ser más un agricultor y empezó una revolución para romper los estereotipos de género en la comunidad tzotzil de la que forma parte.

Foto: El Universal

“Tardé en decirle a mi mamá que quería aprender  a trabajar en telar de cintura, se sorprendió porque ningún hombre lo hacía, pero me apoyó desde el primer momento”, dijo Alberto a El Universal.

Pese a los señalamientos y admirado por el trabajo, dio sentido a su talento con un objetivo: difundir y dignificar huipiles, vestidos, bordados y artesanías tzotziles.

«Me encerraba en mi casa a trabajar para que la gente no se burlara de mí. Me criticaban porque no querían ver a un hombre tejiendo, pero yo intentaba no escuchar”.

El 2 de febrero,  viajará a la Fashion Week de Nueva York para presentar una colección de tejido telar en la cintura, lo que él considera la mejor oportunidad para representar a los tzotziles en el mundo de la moda.

 

 

 

 

 

 

Fuente: El Universal. 

Solo quedan 3 hablantes del Kiliwa, idioma mexicano en peligro de extinción

Solo quedan 3 hablantes del Kiliwa, idioma mexicano en peligro de extinción

La lengua kiliwa,  es el único miembro de una de las cuatro ramificaciones en que se divide la familia de lenguas yumanas, cuyo asentamiento tradicional corresponde a los actuales estados de Baja California, en México, además de California y Arizona, en Los Estados Unidos de América.

Con su muerte, Hipólita Espinoza Higuera se lleva un legado irrecuperable para México. Foto: El Vigia / codigoespaguetti.com

La última generación de hablantes kiliwa vive en la comunidad Arroyo de León, en Ensenada; Eusebio Álvarez Espinoza es el más joven, con 47 años de edad. Su madre, Hipólita Espinoza Higuera, la indígena kiliwa más grande, integraban la única familia que habla este idioma, ya que lamentablemente doña Hipólita dejo de existir el pasado 30 de abril del 2019, a la edad de 93 años.

El idioma kiliwa es considerado como uno de los más antiguos de la etnia Yumana y fue declarado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en peligro de extinción, debido a las pocas personas que la hablan. El 9 de febrero del 2018 murió José Ochurte Espinoza, último hombre hablante de la variante Ochurte del idioma kiliwa, por lo que, tras la muerte de Espinoza Higuera, sólo quedan tres hablantes.

Premio Nacional de Artes y Literatura 2018

Leonor y su conocimiento ancestral (Foto: El Vigía) / 4vientos.net

Por su labor social, política, de investigación y gestión cultural que ha contribuido a preservar y difundir las tradiciones del pueblo Kiliwa en Baja California, Leonor Farldow Espinoza ganó el Premio Nacional de Artes y Literatura 2018 en el campo de Artes y Tradiciones Populares Leonor Farldow publicó el libro “Cantos, cuentos y juegos indígenas de Baja California”, y colaboró con el oceanólogo Arnulfo Estrada Ramírez, cronista de Ensenada, en la realización del Diccionario práctico de la lengua Kiliwa”.

Esta última obra contiene la definición de tres mil vocablos, el Manual temático de la cultura kiliwa, donde se dan a conocer aspectos de esta etnia, y el Instructivo ilustrado de la lengua kiliwa, un método gráfico para aprender el idioma, según información proporcionada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Instituto Nacional de Lenguas Indígenas

En nuestra portada: anciana Yumana con planta medicinal. Fotografía de Roberto Córdova-Leyva

 

La Cocinera Poblana y el libro de las familias

La Cocinera Poblana y el libro de las familias

Puebla se ha consolidado a lo largo del tiempo como una región del país cuya cocina es cada vez más apreciada por propios y extraños. En este proceso lento y gradual, distintos aportes, reales e imaginarios, acrisolaron una oferta gastronómica de naturaleza criolla y mestiza, cuyos aromas y sabores son considerados de sensibilidad barroca; esa es, por ejemplo, la opinión que le mereció a don Fernando Benítez el emblemático mole poblano de guajolote. La cocina poblana –de orígenes precolombinos unos, y europeos, asiáticos y árabes otros–, además de conquistar el paladar de los golosos, ha motivado también el interés intelectual por su estudio y un creciente empeño por su conservación y recreación.

Para acercarse a esta maravillosa cocina de larga tradición nacional existen muchas maneras. La más común y deliciosa, sin duda, es paladear sus guisos, postres y bebidas en alguna de las muchas fondas o restaurantes de la antigua Angelópolis, o si se corre con mejor suerte, en la mesa de alguna familia de abolengo de las que suelen guardar todavía los viejos recetarios “de la abuela”. Es en estos espacios públicos y privados donde el mole poblano, los chiles en nogada, los dulces y el rompope de Santa Clara se enseñorearon en el gusto general. Pero existe también otra cocina en Puebla, con platillos elaborados a partir del maíz, el chile, el frijol, los nopales, los quelites y frutos autóctonos, que nos ofrecen suculentas combinaciones en forma de tortillas y tamales, así como caldos, sopas, adobos, bebidas y conservas, que emergen para nuestro agasajo nada más recorrer la variada y hermosa geografía de la región.

La fama culinaria de Puebla se ha extendido también por otras vías, a través del ingenio de cronistas y literatos, que han construido la historia de algunos platillos mediante leyendas, unas veces piadosas y otras colmadas de romanticismo, en los que se advierten propósitos seductores inequívocos. No podría ser de otra manera, la comida se hizo también para conquistar al prójimo: en familia, entre amigos o en amoroso encuentro; y ni se diga para atraer al extraño, a los viajeros y visitantes, y compartir con ellos el gozo terrenal de esos gloriosos productos de la tierra, el agua y el ingenio de cocineras y cocineros poblanos.
No obstante, para conocer la cocina poblana también hay otro camino que ofrecemos a nuestros lectores en esta obra: el de las recetas. En efecto, más allá de los libros que nos cuentan historias fascinantes tejidas en torno a frutos y platillos, conventos y visitantes, existen otras interesantes obras de cocina que guardan los saberes reales y las experiencias prácticas de siglos. Esos cuadernos de cocineras anónimas o de algún avezado cocinero –muchas veces preservados en forma manuscrita–, pero sobre todo los recetarios impresos que se popularizaron en el siglo XIX en México, difundieron los insumos y las formas burguesas que una sociedad adoptaría para cocinar y comer en convivencia. En efecto, si bien los viejos recetarios resguardan en el blanco y negro de sus páginas los más preciados tesoros de una cocina regional o nacional, son a la vez manuales que prescriben la organización de los espacios, utensilios y tiempos para disfrutar con propiedad y elegancia los platillos; y más aún, son pautas del comportamiento social de los comensales, en tanto medios para la educación y refinamiento del gusto y las buenas maneras en la mesa.

La aproximación a la cultura culinaria de una sociedad a través de los recetarios antiguos tiene además un sentido práctico para quien oficia en la cocina; en ellos está presente la precisión de las recetas, por más que en el pasado su formulación se haya puesto con unidades para pesar y medir de muy variadas fuentes y costumbres, en la que solemos encontrar una abigarrada mescolanza de arrobas, libras, cascarones de huevo, pizcas, dedos, tlacos… De esta manera, si bien el tema de la cocina siempre nos ofrece la oportunidad de largas charlas y disquisiciones –tan placenteras como la degustación misma de los platillos al lado de fina compañía–, resta finalmente ese otro lado de la cultura culinaria: la gastronomía, exigente y determinante. Es ahí donde la matemática de la medición de los ingredientes y los secretos químicos de la fermentación y la cocción de los platillos, hace la diferencia entre la literatura, la ficción y el oficio artesanal del cocinero.

Esta forma de aproximación a la historia culinaria en Puebla, insistimos, es la que proponemos en este libro a nuestros lectores: amantes de la buena mesa, estudiantes de gastronomía y público en general. Para ello hemos rescatado uno de los recetarios clásicos de la cocina poblana, y quizá el más difundido y apreciado en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX: La Cocinera Poblana y el libro de las familias, publicado por primera vez en Puebla, en 1877, por el músico, editor, librero y empresario catalán Narciso Bassols i Soriano.
Esta es la historia…
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¡»Axólotl» es ahora el nombre de una estrella; inmortalizado en el cielo!

¡»Axólotl» es ahora el nombre de una estrella; inmortalizado en el cielo!

En el año de 1995, los astronómos Michel Mayor y Didier Queloz confirmaron una sospecha que los observadores del cielo tenían desde mucho tiempo atrás: La existencia de otros Sistemas Sistemas solares y en particular, otros planetas similares al nuestro. A estos maravillosos cuerpos celestes se les conoce como Exoplanetas. Gracias a los importantes avances tecnológicos en tiempos recientes, nos ha sido posible como comunidad ciéntifica no solo identificar una cantidad impresionante Exoplanetas si no estudiar y comprender mejor los misterios del vasto universo.
La Unión Astronómica Internacional (IAU) invito a todos los mexicanos a hacer historia, eligiendo el nombre definitivo para un sistema en particular inmortalizando así a nuestra nación, rica en cultura y tradición en un paso más a la exploración del Cosmos.

Después de la primera competencia NameExoWorlds, que nombró 19 «ExoWorlds» en 2015, la IAU ahora, en el marco del proyecto IAU100 NameExoWorlds, ofrecerá a cada país la oportunidad de nombrar un sistema planetario, que comprende un exoplaneta y su estrella anfitriona. La estrella designada de cada país es visible desde ese país y es lo suficientemente brillante como para ser observada a través de pequeños telescopios.

Es oficial, en México hemos nombrado a una estrella enana amarilla como «Axólotl» y a su exoplaneta como «Xólotl».
Esta estrella se encuentra en la constelación Cetus o Ceto, la cual se encuentra en la región conocida como Agua, cerca de Piscis y Acuario.

Y pues nada ¡a celebrar, con orgullo que «Axólotl» es ahora el nombre de una estrella; ha sido inmortalizado en el cielo! <3

 

 

 

 

 

 

 

Los hongos azules, una delicia que debes probar

Los hongos azules, una delicia que debes probar

Esta variedad de hongo es sumamente difícil de encontrar, sin embargo aparecen esporádicamente en la época de lluvias a partir del mes de Agosto en pueblos como Amecameca, Estado de México, Tuxtepec y Huautla de Jiménez, Oaxaca, Tepoztlán, Morelos, Tlalnelhuayocan, Veracruz y Taxco, Guerrero. 

El hongo (Lactarius indigo)  tiene una forma de parasol cuyo casquete mide entre 5 a 15 cm de diámetro y su tallo de 2 a 6 cm. Aunque la carne del hongo es azul se debe tener mucho cuidado en no sobrecocerla pues puede perder su color.

Se comen generalmente asados al carbón, salteados con cebolla y chile o como relleno de quesadillas o tacos.

Y tú ¿Ya has probado los hongos azules?


Información adicional:

  • Nombre común: Hongo azul, añil, zuin, quexque, ririchaca.
  • Sinónimo:Lactarius canadensis Winder

 

 

 

 

Escrito por: Edgar Cruz Delgado para deliciasprehispanicas.com
Fuente: Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana
Foto: Alonso Cortés Pérez