Orígen de la palabra CHOLO

Orígen de la palabra CHOLO

 

En toda la América Hispana, la palabra cholo tiene más de 10 significados, Aquí algunos:

Primeramente, en México, fue aplicada para señalar a las personas mestizas, mientras que en el Perú se le utilizaba para nombrar a los peruanos en general. Con el tiempo la palabra ha perdido fuerza en el Perú y es acepción de “indio de la costa” mientras que en Chile, le llaman cholo a cualquier “indio del sur”…
La RAE lo describe como un americanismo para designar a un “indio civilizado” es decir, mezcla entre europeo e indio (del Nuevo Mundo).
La palabra cholo es de origen autóctono.

Cholula Fotografía de Carlos E. Gómez V. panorama2go.com

 

1.- En México viene del vocablo “chollan” o Choloteca habitante de “chulo“ es decir cholollan o cholullan, nombre que en la antigüedad recibía la ciudad de Cholula, y que fuera señorío independiente del Imperio Azteca.

2.- En los Andes viene del vocablo quichua “chulu” que significa silencio, alude a la cualidad silenciosa del “indio tímido”.

3.- Entre los antillanos y centroamericanos chulo significa “perrito” y es de posible origen africano; “xulo” o “sulo” que significa perro en la cultura mandinga.

En México, surgió mutaciones en su significado, las cuales comenzaron tan solo 150 años después del primer contacto, europeo.

LAS CASTAS

Los cronistas indígenas de la época escribieron que “el hijo de negro e india o de “indio” y negra se le llama “mulato o mulata”, y cholos se les llama a los hijos de éstos. Indican que es una voz de las Islas Barlovento, que significa perro “de mala casta”. El uso de esta palabra fue despectivo y como un insulto. Sin embargo Al aumentar las mezclas raciales, los términos fueron perdiendo fuerza para determinar castas mejor conocidas como “clasificaciones pigmento-cráticas” que al pasar el tiempo se volvieron actividades prácticamente imposibles. Para el siglo XIX el término cholo se utilizaba simplemente para categorizar una sub-raza, un fenotipo indígena caracterizado por sus facciones; bigotes ralos de “chino”, así como ojos negros y rasgados. A principios del siglo XX el termino llego a utilizarse para designar “artesanos y trabajadores mestizos de rasgos blancos; zapateros, carpinteros, sastres, así como pequeños comerciantes.

Sin embargo la palabra no solo tuvo una acepción racial, sino que designaba una situación sociocultural, pues según el Diccionario Geográfico-Histórico de las Indias Occidentales escrito en 1789, la palabra cholo significa:

“indio pequeño que tiene cultura, se ha criado entre europeos y habla castellano”

Por su parte, el diccionario Larousse define la palabra como un sinónimo de “indio civilizado” e indica que en Ecuador, Bolivia y Argentina se utiliza para designar al mestizo (de sangre mezclada). Sin embargo la designación de cholo en el Perú, posee una valoración más mucho más positiva.

 

músicos

“Cholo Soy” de Luis Abanto Morales, Perú.. (fragmento) Foto: músicos por Marcelo Wallace, en Flickr.

 Cholo soy y no me compadezcas,
esas son monedas que no valen nada
y que dan los blancos como quien da plata,
nosotros los cholos no pedimos nada,
pues faltando todo, todo nos alcanza.

Déjame en la Puna, vivir a mis anchas,
trepar por los cerros detrás de mis cabras,
arando la tierra, tejiendo los ponchos,

pastando mis llamas,
y echar a los vientos la voz de mi quena
dices que soy triste, ¿qué quieres que haga?

No dicen ustedes que el cholo es sin alma
y que es como piedra, sin voz ni palabra
y llora por dentro, sin mostrar las lágrimas.

Acaso no fueron los blancos venidos de España
que nos dieron muerte por oro y por plata,
no hubo un tal Pizarro que mató a Atahualpa,
tras muchas promesas, bonitas y falsas.

 

 

 

 

 

 

Escrito por Paco Perez,

Fuentes consultadas:

Estudios Sobre Vocabulario, escrito por Pedro Lira Urquieta.
Los mestizos ecuatorianos, escrito por Manuel Espinoza A
Mestizaje, cholificación y blanqueamiento en Quito, escrito por Manuel Espinosa Apolo

Foto de portada: Soy Poblano.

 

Descarga 34 Antiguas Revistas digitalizadas sobre CHIAPAS (archivo histórico en pdf)

Descarga 34 Antiguas Revistas digitalizadas sobre CHIAPAS (archivo histórico en pdf)

El Centro Universitario de Información y Documentación de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas en su biblioteca virtual se integra de cuatro departamentos: Servicios Bibliotecarios, Procesos Técnicos, Archivo Histórico de Chiapas-UNICACH y Servicios Informáticos, además de los centros de cómputo académico, que se encuentran en Tuxtla Gutiérrez.

El CUID tiene como objetivo fundamental proveer servicios de información en soporte físico y electrónico a la comunidad universitaria del estado de Chiapas.  Estas 34 revistas forman parte del archivo histórico en su acervo bibliográfico:

 

Vista cuid.unicach.mx

Libramiento Norte Poniente No. 1150, Colonia Potinaspak, CP 29018
Teléfonos: 61.70.440 Ext 4340

PDF Trece Rostros Prehispánicos Aztecas y sus Poemas: Nezahualcóyotl, Coyolchiuhqui, Axayácatl…

PDF Trece Rostros Prehispánicos Aztecas y sus Poemas: Nezahualcóyotl, Coyolchiuhqui, Axayácatl…

¿Quiénes fueron, cómo se llamaron, en qué forma vivieron los principales poetas, sabios y artistas del México antiguo? ¿Hay alguna manera de relacionar las obras que conocemos, sobre todo las literarias,con “los rostros y corazones” de quienes en el mundo prehispánico supieron forjarlas? ¿O habrá que limitarse a decir que, a excepcióndel celebérrimo Nezahualcóyotl y de otros pocos poetas, la mayor parte de los textos deben atribuirse a antiguas escuelas de sacerdotes y sabios, responsables anónimos de esas creaciones?

A pesar de oscuridades y limitaciones en la investigación, es posible atribuir por lo menos algunos cantares y poemas a autores determinados ”que tuvieron carne y color u, cuyas biografías conocemos. Si como en otras culturas de la antigüedad, hubo también en nuestro caso muchas producciones artlsticas en cuya elaboración participaron grupos de personas de nombre desconocido, seria falso concluir por ello que todo cuanto se hizo y pensó deba ser tenido por anónimo.

Numerosos son los personajes, principalmente gobernantes, sacerdotes y guerreros del mundo indígena, cuyos nombres y biografías han llegado hasta nosotros. Buena prueba de esto nos la da el Diccionario biográfico de historia antigua de México, preparado bajo la dirección de don Rafael García Granados, en el que, con base principalmente en el testimonio de cronistas e historiadores del siglo XVI, se reúne información copiosa acerca de casi cuatro mil figuras prominentes del Mé­xico prehispánico.1 Por otra parte, en los mismos manuscritos en los que se conservan las antiguas composiciones en lengua náhuatl se indica también algunas veces de manera formal y expresa a quién han de atribuirse determinados textos. Obviamente era necesario esclarecer en las fuentes si eran válidas o no esas atribuciones.

Trece Poetas del mundo Azteca.
Miguel de León-Portilla (Introducción)

Poetas de la región tezcocana
I. Tlaltecatzin de Cuauhchinanco
Sus poemas
PDF (3 MB)
II. Nezahualcóyotl
Sus poemas
PDF (4 MB)
III. Cuacuauhtzin de Tepechpan
Sus poemas
PDF (3 MB)
IV. Nezahualpilli
Sus poemas
PDF (3 MB)
V. Cacamatzin
Sus poemas
PDF (3 MB)
Poetas de México-Tenochtitlan
VI. Tochihuitzin Coyolchiuhqui
Sus poemas
PDF (2 MB)
VII. Axayácatl
Sus poemas
PDF (4 MB)
VIII. Macuilxochitzin, poetisa
Sus poemas
PDF (4 MB)
IX. Temilotzin
Sus poemas
PDF (3 MB)
Poetas de la región poblano-tlaxcalteca
X. Tecayehuatzin de Huexotzinco
Sus poemas
PDF (3 MB)
XI. Ayocuan Cuetzpaltzin
Sus poemas
PDF (2 MB)
XII. Xicohténcatl de Tlaxcala
Sus poemas
PDF (2 MB)
Un poeta de Chalco
XIII. Chichicuepon
Sus poemas
PDF (3 MB)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
DR © 2016. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas. Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. México, Ciudad de México. [Sin ISBN]. Formato: PDF. Peso: 62 MB. Publicado en línea: 2 de septiembre de 2016. Cómo citar: León-Portilla, Miguel, Trece poetas del mundo azteca, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1978, 260 páginas, láminas e ilustraciones (Serie de Cultura Náhuatl. Monografías, http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/trece_poetas/mundo_azteca.html

 

Le Leyenda de los Volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl

Le Leyenda de los Volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl

 

Se cuentan muchas leyendas sobre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Una de ellas dice que en el valle de México había un poderoso emperador con espíritu guerrero. Este emperador tenía una hija, la princesa Iztaccíhuatl.
La princesa se enamoró de Popocatépetl, un joven guerrero valeroso e inteligente. El emperador veía con agrado el matrimonio de su hija Iztaccíhuatl con el joven guerrero.Cuando Iztaccíhuatl y Popocatépetl iban a celebrar su boda, los ejércitos enemigos decidieron atacar. El emperador reunió a sus guerreros y confió a Popocatépetl la misión de dirigirlos en los combates.
Popocatépetl fue a la guerra y tras varios meses de combate logró vencer al enemigo. Antes de que el emperador se enterara de la victoria, unos guerreros envidiosos le mal informaron que Popocatépetl había muerto en combate. Iztaccíhuatl escuchó esta noticia falsa y lloró amargamente. Dejó de comer y cayó en un sueño profundo, sin que nadie pudiera despertarla. Cuando Popocatépetl regresó victorioso supo lo que había sucedido y buscó a Iztaccíhuatl, la cargo en sus brazos, tomó una antorcha encendida y salió del palacio y de la ciudad. Nadie volvió a verlos.Después de varios días, todas las personas del valle de México se asombraron al ver dos montañas muy altas que habían surgido de la tierra y lanzaban llamas hacia el cielo. Se trataba de dos volcanes. Cuando el emperador vio las montañas, dijo a su pueblo:- Iztaccíhuatl y Popocatépetl murieron de tristeza porque no podían vivir el uno sin el otro. El amor los ha transformado en volcanes y su corazón fiel arderá como una flama para siempre.

Desde entonces permanecen juntos y silenciosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl.



 

La Leyenda de los Volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl. Jesús Helguera.

¿Quién inventó las servilletas? #culturageneral #buenosmodales

¿Quién inventó las servilletas? #culturageneral #buenosmodales

#Culturageneral  y #Buenosmodales

Si alguna vez te has preguntado cuando o quién inventó las servilletas, has llegado al lugar adecuado. Aunque no hablaremos de Moctezuma  o de las culturas prehispánicas, sino de los griegos… ya que nos ha parecido bastante interesante el origen de las servilletas que hoy todos utilizamos en la mesa.

“Los antiguos griegos usaban para limpiarse las manos “apomagdalia” o miga de pan que luego se daba a los perros, y los romanos tenían paños grandes y pequeños (sudaria y mappa). En la Castilla medieval se usaban ‘tovallas de manjar’ y ‘pañizuelos de mesa’, que al principio estaban colgados de las paredes y luego fueron acarreadas por los sirvientes. El maestresala, encargado principal de los banquetes, llevaba la servilleta —del tamaño de una toalla de manos actual— sobre el hombro izquierdo, y el resto de criados en el antebrazo. Las ofrecían cada vez que el invitado comía o bebía, y se cambiaban con cada nuevo plato o servicio. Así se puede ver en el cuadro Las bodas de Caná (Paolo Veronese, 1497), donde también vemos los cuchillos pequeños o cañivetes que servían para pinchar la comida”.  

                                                                                                                                                                          .- Ana Vega Perez de Arlucea. 

* En “Las bodas de Caná” aparecen Felipe el Hermoso y Juana la Loca bastante desganados. Ca. 1497. NATIONAL GALLERY OF ART

 

 

 

 

 

 

Créditos:

Texto: “Los modales en la mesa” ANA VEGA ‘BISCAYENNE'” @ El Comidista.
Foto de portada: Pinterest.

 

 La leyenda del fuego robado, una leyenda Cora.

 La leyenda del fuego robado, una leyenda Cora.

 

Hace mucho tiempo, no se conocía el fuego, y los hombres debían comer sus alimentos crudos.
Los Tabaosimoa, los Ancianos, se reunieron y discutieron sobre la manera de obtener alguna cosa que les procuraría el calor y les permitiría cocer sus alimentos. Ayunaron y discutieron… y vieron pasar por encima de sus cabezas una bola de fuego que se sumergió en el mar pero que ellos no pudieron alcanzar. Entonces, fatigados, los Ancianos reunieron personas y animales para preguntarles si alguno de ellos podía aportarles el fuego.
Un hombre propuso traer un rayo de sol a condición de que sean cinco para ir al lugar donde salía el sol. Los Tabaosimoa aprobaron la proposición y pidieron que los cinco hombres se dirigieran hacia el oriente mientras que ellos, llenos de esperanza, continuarían suplicando y ayunando. Los cinco partieron y llegaron a la montaña donde nacía el fuego.


Esperaron la llegada del día y se dieron cuenta que el fuego nacía sobre otra montaña, más alejada. Retomaron entonces su camino. Llegados a la montaña, en un nuevo amanecer, vieron el fuego nacer sobre una tercera montaña, aún más alejada. Prosiguieron así hasta la cuarta, después la quinta montaña donde, desalentados, decidieron regresar, tristes y fatigados.
Contaron esto a los Ancianos quienes pensaron que jamás podrían alcanzar el Sol. Los Tabaosimoa les agradecieron y se volvieron a poner a reflexionar sobre lo que podrían hacer.


Es entonces que apareció Yaushu, un Tlacuache sabio, y él les relató un viaje que había hecho hacia el oriente. Había percibido una luz lejana y quiso verificar lo que era. Se puso a marchar durante noches y días, durmiendo y comiendo apenas.
La noche del quinto día pudo ver que en la entrada de una gruta ardía un fuego de madera de donde se elevaban grandes llamas y un torbellino de chispas.
Sentado sobre un banco un hombre viejo miraba el fuego. Era grande y llevaba un taparrabo de piel, los cabellos blancos y los ojos horriblemente brillantes. De tanto en tanto alimentaba esta “rueda” de luz con leños.


El Tlacuache contó cómo él permaneció escondido detrás de un árbol y que, espantado, él hizo marcha atrás con precaución. Se dio cuenta que se trataba de alguna cosa caliente y peligrosa.
Cuando él hubo acabado su relato, los Tabaosimoa pidieron a Yaushu si él podía volver y traerles un poquito. El Tlacuache aceptó, pero los Ancianos y su gente debían ayunar y orar a los dioses haciendo ofrendas. Ellos consintieron pero le amenazaron de muerte si éste los engañaba. Yaushu sonrió sin decir una palabra.
Los Tabaosimoa ayunaron durante cinco días y llenaron cinco sacos de pinole que dieron al Tlacuache. Yaushu les anunció que estaría de regreso en otros cinco días; debían esperarlo despiertos hasta medianoche y si él moría, les recomendó de no lamentarse por él.
Portando su pinole, él llegó al lugar donde el viejo hombre contemplaba el fuego.

El Zorro | 2da parte
 

Yaushu lo saludó y fue solamente a la segunda vez que él obtuvo una respuesta. El viejo le preguntó lo que hacía tan tarde en ese lugar.
Yaushu respondió que era el emisario de Tabaosimoa y que buscaba agua sagrada para ellos. Estaba muy fatigado y preguntó si podía dormir antes de retomar su camino la mañana siguiente.
Debió suplicarle mucho pero al fin el viejo le permitió quedarse a condición de que no toque nada. Yaushu se sentó cerca del fuego e invitó al viejo a compartir su .pinole
Este vertió un poco sobre el leño, luego por encima de su hombro, después comio el resto. El viejo le agradeció y se durmió.
Mientras que Yaushu lo escuchaba roncar, pensaba la manera de robar el fuego. Se levantó rápidamente, tomó una brasa con su cola y se alejó. Había hecho un buen pedazo del camino cuando sintió que una borrasca venía sobre él y vio, frente a él, al viejo encolerizado.
Él lo reprendió por tocar y robar una cosa que no le pertenecía; lo mataría. Inmediatamente él tomó a Yaushu para quitarle el tizón pero aunque éste lo quemaba no lo soltaba. El viejo lo pisoteaba, le trituraba los huesos, lo sacudía y lo balanceaba. Seguro de haberlo matado, se vuelve a vigilar el fuego. Yaushu rodó, rodó y rodó… envuelto en sangre y fuego; llegó así delante de los Tabaosimoa que estaban orando.
Moribundo les dio el tizón. Los Ancianos encendieron los leños. El Tlacuache fue nombrado “héroe Yaushu”. Lo vemos aún hoy marchar penosamente por los caminos con su cola pelada.

Foto de portada:

El tlacuache que robó el fuego

Leyenda Cora Ilustrada.
Editoriales
Instituto Nacional De Antropología E Historia – INAH

Catalina
Miranda
Colección Leyendas
ISBN 978-607-484-642-3
INAH 003OVA0842

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