Archivo de la etiqueta: comida prehispanica

Proyección y discusión en linea del documental «La Dieta Mesoamericana: Orígenes» Finalista de la 28ava Bienal Internacional de Cine Científico 2016

Share
El próximo viernes 11 de noviembre, se exhibirá en el ILCE el documental «La Dieta Mesoamericana: Orígenes» en el marco de la presentación de la Muestra de las Obras Finalistas de la 28ava Bienal Internacional de Cine Científico 2016 Ronda-Madrid-México
Viernes 11 de noviembre a las 4PM en el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE)

Av. Canal de Miramontes No. 2549 (esquina Estrella Binaria)

Col. Prados de Coyoacán, Coyoacán, C.P. 04810, Ciudad de México.
ONLINE:
Les compartimos esta información sobre la próxima presentación y discusión del documental «La Dieta Mesoamericana: Orígenes» en el marco del Seminario Permanente: México, sus cocinas y sus historias culinarias a realizarse en la ENAH el próximo Martes 15 de noviembre de 11:00 a 14:00 horas.
Auditorio Román Piña Chan
Escuela Nacional de Antropología e Historia
Periférico Sur y Calle Zapote
Col. Isidro Fabela
Delegación Tlalpan
Transmisión en línea de la sesión de discusión, después de la presentación del documental, a partir de las 12:30 en
Sesión noviembre seminario cocina y cultura mexicana prehispanica

BALAM-TE. El Secreto Prehispánico de la Espuma del Chocolate

Share

Las fuentes indican la importancia de la espuma en las bebidas de chocolate y atole. Para lograr una espuma estable nuestros ancestros agregaban el cacao llamado Pataxte cuyo nombre científico es  Theobroma bicolor. Este tipo de cacao es el misterioso responsable de la estabilidad (es decir que no se deshace)  de la espuma que coronaba las bebidas rituales mayas.

Pataxte Cacao es  mencionado en el Popol Vuh. También conocido como BALAM-TE, restos de su pulpa anaranjada / rosada han sido encontrados en vasijas cerámicas de Tikal, Guatemala y datan de 2,000 años de antigüedad. En las tierras altas mayas es mejor conocido como Pek o Pec.

«Y así ellos estaban felices por las  provisiones de la buena montaña, llena con cosas dulces . . . llenas de  pataxte y cacao . Las ricas comidas llenaban la ciudadela llamada lugar roto. 

Lugar del Agua Amarga».

 Popol Vuh

En la Historia Quiché de Don Juan de Torres se menciona que cuando Quicab emprendió la conquista de los pueblos de la costa llegó al poblado de Xetulul, bajo los zapotes, que fue traducido al náhuatl por los indígenas tlaxcaltecas durante la conquista a Zapotitlán. Luego de lograr la conquista de Xetulul, durante el siglo XV, los K’iche’ recibieron tributo que incluía: pescado, camarón, cacao y pataxte.

El Pataxte, patlachtli o cuauhpatlachtli, (en náhuatl) siempre es mencionado como un fruto diferente del cacao, aunque es de la misma familia. Sus semillas eran más propias para comerse tostadas y endulzadas. Nunca se le dio la importancia que el cacao común tiene, por lo que nunca fue cultivado en grandes cantidades sino mas bien como una planta de traspatio.

Agradecemos a Fundación Ruta Maya (y Sofia Paredes Maury) por la fotografía de portada «Cuencos de Pataxte» y mención en prensa en  la exposición LOS SABORES DE MESOAMÉRICA,  donde tuvimos el agrado de participar con material de apoyo de investigación.

 

Exposición LOS SABORES DE MESOAMÉRICA: El pasado prehispánico de la gastronomía regional

Guatemala, 14 de agosto de 2014.-  La Fundación La Ruta Maya, con el apoyo del Centro de Formación de la Cooperación Española (CFCE), presenta una muestra con más de ochenta piezas arqueológicas que ilustran la importancia de la gastronomía prehispánica y los principales productos, haciendo especial énfasis en la llamada “Tríada Mesoamericana” (maíz, frijol y calabaza) y en el rey de las bebidas sagradas: El Kakaw.  Esta exposición arqueológica estará abierta al público en la sede del Antiguo Colegio de la Compañía de Jesús en Antigua Guatemala, del 14 de agosto de 2014 al 5 de enero de 2015.

 

Esta es la segunda exposición temporal que realiza la Fundación dentro de la sede del CFCE, con el objetivo de acercar al público diversos temas de interés que tengan relación a las culturas prehispánicas, especialmente la maya.

La colección comprende vasos con escenas en las que se involucran comidas y bebidas, vasijas-efigie, figurillas de personas y animales, así como vasijas especiales para comer, beber y servir. También se destacan varios ingredientes (frutas, verduras, hojas, semillas, granos y especias) que han trascendido las fronteras mesoamericanas hacia el resto del Mundo.  En este tema es importante hacer notar la trascendencia  y el gran impacto que han provocado varios ingredientes nativos –como el cacao, la vainilla, la pimienta gorda, el aguacate y el maíz, por decir algunos- en la cocina de diferentes países y culturas.

El arte prehispánico plasma la vida cotidiana, ritual y natural de la antigüedad a través de figuras pintadas en vivos colores. Su forma y decoración brindan información sobre la sociedad, las artes, las costumbres, el entorno natural y la vida diaria, entre la que se incluye la dieta, la elaboración de comida y sus utensilios. También refleja la variedad de animales y plantas que continúan siendo la principal fuente de proteína y materia prima. Aunque las piezas expuestas corresponden al área maya de Guatemala, los productos comestibles y las costumbres culinarias se distribuían de igual manera por toda Mesoamérica (la región geográfica-cultural que abarca desde el norte de México hasta el oeste de Honduras y El Salvador).

Esta colección está bajo la custodia de la Fundación La Ruta Maya con fines de conservación, protección, investigación, educación y exhibición y como tal, está registrada como Patrimonio Cultural de la Nación ante el Registro de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura y Deportes.

La Fundación La Ruta Maya agradece el interés, el apoyo y la hospitalidad del CFCE y la Embajada de España, por promover y poner en valor el Patrimonio Cultural de Guatemala.

Asimismo, el guion de esta exposición tomó como base la idea trabajada por un grupo de estudiantes de Arqueología de la Universidad del Valle de Guatemala, estudios ya realizados sobre gastronomía Maya y recursos disponibles sobre el tema en investigaciones epigráficas, iconográficas, etnográficas y culinarias. Asimismo, se toman en cuenta los valiosos aportes del arqueólogo Tomás Barrientos y el Antropólogo Luis Villar Anleu, autores del libro “Raíces Mayas en la Gastronomía Guatemalteca”; el apoyo de Francisco Pérez, investigador y creador del blog y de la página “Delicias Prehispánicas”(México), así como las fotografías de Sofía Monzón, Jaime Leonardo, Eduardo Sacayón y Nicholas Hellmuth de FLAAR. La inauguración de la muestra contó con una degustación de bebidas de chocolate con ingredientes prehispánicos por la Sra. Mirna Rojas de «Chocolatería Doña Pancha» (Quetzaltenango, Guatemala) con una trayectoria desde 1870, y una degustación de Gallo en Chicha preparada por la Chef Titi Bruderer de la Escuela Gastronómica Las Margaritas (Ciudad de Guatemala).

 

Pataxtle fotografia propiedad de toptropicals.com

 

 

Las Ardillas Mexicanas y sus nombres aztecas (NAHUATL)

Share

En el México antiguo, en general se conoció a las ardillas grandes como techálotl y a las pequeñas como mototli. El conocimiento indígena alcanzaba ciertos detalles más allá de este nivel y distinguía tipos de ardillas terrestres y arborícolas, y ocasionalmente ciertos morfotipos y colores. Así, llamaban cuauhtechálotl a las ardillas grandes de árbol y cuauhtechalotlíltic a las ardillas arborícolas diurnas de color negro. A las ardillas «voladoras» (Glaucomys volans) se les daba el nombre de quimichpatlan o quimichpatlani (quimichin = ratones + patlani = que surcan el aire), lo que hacía referencia a la membrana que tienen entre sus extremidades y que les sirve para planear entre los árboles.

Igualmente, la partícula tlal (de tlalli = tierra) parece haberse aplicado a ardillas terrestres como en tlaltechálotl (ardilla terrestre grande), probablemente del género Cynomys, y tlalmototli (ardilla terrestre pequeña), probablemente a las especies menores del género Spermophilus, puesto que a las especies mayores de este género (como Spermophilus variegatus) simplemente se les denomina –aún hoy día– «techalotes». 

Actualmente se reconocen 35 especies de ardillas en México, incluidas en 7 géneros, y 13 de ellas son endémicas.  Representan 41.2% de las 86 especies registradas para Norte y Centroamérica. La mayoría de las especies que se encuentran en México son de hábitos terrestres (21 especies) y 14 son arborícolas. Sin embargo, estos extremos no son estrictos; algunas especies construyen sus madrigueras en la tierra y pasan gran parte de su actividad diaria en los árboles, como los chimocos (Tamias sp.) y las ardillas de tierra tropicales (tezmos, Spermophilus annulatus). La mayor diversidad de especies en México se encuentra en la Sierra Madre Occidental, particularmente en la Sierra de Chihuahua-Durango y el Eje Neovolcánico. Estas áreas son de importancia por su alto grado de endemismo, ocasionado por la intrincada topografía y los tipos de vegetación que limitan la dispersión de muchos pequeños mamíferos.

Una de las áreas con mayor diversidad de esciúridos en el noroeste de México es el estado de Sonora (10 especies en 5 géneros), que presenta tres influencias faunísticas: especies de bosques templados de la Sierra Madre Occidental, especies desérticas con un amplio rango que se extiende hasta Arizona y especies de pastizales que se extienden hasta Nuevo México y Chihuahua.

HIBERNACIÓN.


ardilla voladora Las ardillas presentan comportamiento de hibernación o estivación. El comportamiento rítmico diario de muchas especies de ardillas está determinado por un «reloj biológico» endógeno, usualmente en combinación con factores físicos externos, como la variación diaria en la luz del día y la noche. Las estrategias de hibernación varían entre las especies dependiendo de lo riguroso de las condiciones climáticas, la disponibilidad de alimento y el tamaño corporal. Algunas ardillas como las Tamias presentan periodos breves de letargo que se alternan con actividad y alimentación, mientras que algunas Spermophilus acumulan la suficiente cantidad de grasa para soportar periodos de 4 a 5 días continuos de letargo. El tamaño corporal y el costo energético de reducir y elevar la temperatura corporal de los límites de su temperatura basal es determinante para seguir una estrategia.

EL PELIGRO.

De las 35 especies que existen en México, 8 se encuentran en alguna categoría de riesgo. como las ardillas «voladoras», que viven en poblaciones aisladas en áreas montañosas de bosques deciduos mixtos de pino-encino, pino-encino-abeto, y actualmente la especie ha desaparecido en varias localidades por la tala inmoderada de estos bosques. Otro caso similar es el de Sciurus aberti que se encuentra particularmente asociada con la presencia de pino amarillo (Pinus ponderosa); sus poblaciones, que son generalmente escasas, han disminuido debido a las tasas de deforestación que ocasionan la fragmentación del hábitat, poniendo en riesgo la existencia de esta especie.Por otra parte, el comercio de subsistencia de estas especies se realiza por medio de la captura de crías por los campesinos para venderlas como mascotas en los mercados de las ciudades o en las carreteras, sin una autorización legal, y por lo menos unas diez especies (e.g. Sciurus aureogaster, Spermophilus mexicanus) están sujetas al aprovechamiento cinegético bajo los lineamientos de la Ley General de Vida Silvestre. Sin embargo no existen datos cuantitativos que permitan evaluar si estas especies son realmente de un interés cinegético o solamente son de interés en la caza tradicional de algunas comunidades rurales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tomado del libro «LAS ARDILLAS DE MÉXICO» de Manuel Valdés Alarcón

24 Chapulines mexicanos que debes conocer.

Share

Los antiguos habitantes de estas tierras, además de tostarlos en el comal, también los comían simplemente mezclados con chía y les llamaban chapolin chichiahuah

Fray Bernardino de Sahagun 

¿Sabías que? El chapulín, grillo o saltamontes contiene 63% de proteínas en su peso en seco. Además, representan una proporción adecuada de aminoácidos como lo son el triptófano, la metionina y la lisina.

En los documentos antiguos, existen capítulos enteros que hablan de la gran cantidad y variedad de saltamontes, algunos de ellos eran:


“yectli chapolin” 

“xopan chapolin” 

“cachatl»

«acamaya»

«tlalchapolin» el “chapulín de la tierra” llamado así por carecer de alas y solo caminar sobre la tierra. También se le conoce como “chapulín de milpa” (sphenarium purpurascens) . Decían “nicān īpan in tlachapolcuālōc temōqueh chapoltin” que significa; todo fue devastado por una nube de saltamontes (Chim3,118 – 95v)

Los 24 Chapulines son:

Chapulín de Acatlan – Proctolabus mexicanus

Chapulín Azteca – Xyronotus aztecus

Chapulín Michoacano – Aztecacris laevis

Chapulín Oaxaqueño – Perixerus squamipennis

Chapulín bicolor – Dactylotum bicolor

Chapulín Rosado – Brachystola mexicana

Chapulín de la milpa – Sphenarium purpurascens

Chapulín diferencial – Melanoplus differentialis 

Chapulín carreta – Melanoplus gladstoni Scudder

Chapulín de patas rojas – Melanoplus femurrubrum 

Chapulín de la hierba de víbora – Hesperotettix viridis 

Chapulín de alas rojas – Arphia nietana 

Chapulín de alas rojas con espolón – Arphia conspersa Scudder

Chapulín de alas azules – Machaerocera mexicana Saussure

Chapulín de alas amarillas o chapulín kiowa – Trachyrachis kiowa 

Chapulín de alas pálidas – Trimetrotropis pallidipennis

Chapulín de zancas rojas – Xanthippus corallipes 

Chapulín negro de alas cortas – Boopedon diabolicum 

Chapulín rojo de alas cortas – Boopedon rufipes 

Chapulín oscuro – Opeia oscura 

Chapulín gordiflón – Brachystola magna Girard

Chapulín del desierto o chapulín gordinflón acaballado – Taeniopoda eques Burmeister

Chapulín coloreado – Chromacris versicolor   

Langosta (chapulín) – Schistocerca sp.

 

Así cocinamos los chapulines. (Video)

 

 

Escrito por Paco Perez