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México – Tenochtitlan emergió de un puñado de rocas en la inmensidad de sus grandes lagos, a los que el mexica chinampeó metro a metro hasta convertirla en la reina del Anáhuac y posteriormente en la ciudad que albergó el corazón y cerebro del imperio más extenso y poderoso de Mesoamérica. Esta empresa es incomparable en la historia del hombre y evidencia la vocación constructora de los mexicas.

La calle más antigua de las Américas se encuentra, en efecto, en la ciudad de México. La construyeron los mexicas en el siglo XIV para hacerle la guerra a los de Azcapotzalco. Fue construida alrededor de los años 1,377 a 1,389 y hoy tiene cinco nombres diferentes: Tacuba, Avenida Hidalgo, Puente de Alvarado, Ribera de San Cosme y México-Tacuba

Por aquí entraron los españoles maravillados ante las magníficas edificaciones y lo complejo de la ciudad mexica y también por aquí salieron huyendo la “Noche Triste” del 30 de junio de 1520 cuando las huestes españolas de Hernán Cortés fueron derrotadas. Foto: buenavibra.es 

En los tiempos prehispánicos, ésta calle era una de las tres grandes calzadas que comunicaban Tenochtitlán. La elección de este sitio fue excepcional, pues por su aislamiento natural concedía ventajas militares y económicas que revelaron la agudeza de los líderes mexicas para captar su valor estratégico, incluso para el desarrollo de una economía mixta basada en la agricultura, la caza y la pesca; con la posibilidad de comunicarse por el agua.

Los mexicas crearon el suelo acumulando lodo sobre balsas de juncos, ahondar canales y construir canales y puentes literalmente sobre el agua; a ésta misma no le declararon la guerra, sino que optó por pactar con ella una tregua en donde finalmente aprendieron a coexistir.

 

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