El hombre suele utilizar herramientas conceptuales para comprender y analizar la realidad tangible que le rodea (Claude Lévi-Strauss). De esta manera, la investigación de un mecanismo mental tan primario con el que aprehender la realidad se convierte en un reto muy importante para el desarrollo de las ciencias sociales. Un buen ejemplo para entender la evolución conceptual en torno a un atractivo espacio cultural lo constituye Mesoamérica. Muy diversas generaciones de antropólogos, arqueólogos, etnohistoriadores y sociólogos han utilizado este término para entender la amplia gama de desarrollos culturales que tuvieron lugar en buena parte de México y América Central durante la época prehispánica. En consecuencia, los límites territoriales y parámetros culturales que definen Mesoamérica han ido fluctuando a lo largo de los años en función de la evolución acontecida en su historia conceptual

El antropólogo Paul Kirchhoff (1943 1967) fue el primer investigador que acuñó el término de Mesoamérica. Bajo esta denominación, reconoció a una extensa área geográfica limitada al norte por las fronteras naturales de los ríos Pánuco y Sinaloa en México y al sur por una difusa línea fronteriza entre Guatemala y El Salvador. Desde el momento en el que se consolida la agricultura como medio de subsistencia fundamental (2500 aC.) en esta zona hasta la llegada de los primeros europeos en 1512-1519, las diferentes culturas que se desarrollaron en Mesoamérica compartieron diversas características comunes. Según P. Kirchhoff, éstas se pueden sintetizar en: un excelente manejo de los recursos agrícolas (principalmente, del cultivo del maíz) mediante diversas técnicas intensivas que posibilitaron la aparición de un excedente productivo, el uso de un instrumental agrario común, la importancia de las diferentes formas procesadas de maíz en la dieta prehispánica, vida sedentaria, patrón de asentamiento en vastos centros urbanos, alta especialización artesanal, importancia del mercado y del comercio local y a larga distancia, la edificación de grandes complejos rituales en los cuales las pirámides escalonadas sobresalen, una compleja cosmovisión e ideología –importancia del sacrificio humano y del llamado juego de pelota- y ciertos logros intelectuales, de los cuales la escritura, la astronomía y el calendario son los más importantes

No obstante, Kirchhoff tan solo tuvo en consideración en su sistematización del concepto de Mesoamérica aquellas culturas que las fuentes documentales del siglo XVI mencionaban para el área nuclear (México y Guatemala) y, de manera paralela, el uso de un criterio etnolingüístico. Por otra parte, su visión materialista de lo que había constituido Mesoamérica fue continuada por varios autores (Wolf 1967, Palerm 1972). Éstos focalizaron su atención en la agricultura hidráulica como elemento estructural en la civilización mesoamericana, a tenor de que en muchas de sus áreas culturales no se documentaban este tipo de prácticas agrarias intensivas. Con posterioridad, ciertos investigadores han primado el carácter singular de cada área cultural mesoamericana, criticando la validez del término Mesoamérica como una categoría de análisis global (Coe 1996). No obstante, Robert Carmack (1996), Alfredo López Austin y Leonardo López Luján (1996) y Christian Duverger (1999) aluden a la importancia que tuvo la difusión de ciertos aspectos tecnológicos e ideológicos como ejes de cohesión en las diferentes áreas culturales de Mesoamérica. De esta manera, lo que en la actualidad entendemos por Mesoamérica es una dilatada área cultural prehispánica que discurre entre la zona norte-centro de México hasta la costa del Océano Pacífico en Costa Rica. En un ambiente constituido por una compleja multiplicidad de culturas regionales, los avances en la tecnología agrícola y artesanal, así como la expansión de ciertas redes de ideología y poder político, fueron los motores que, en esencia, caracterizaron el devenir común de todos sus pueblos


 

 

 

 

 

 

 

Fuentes:

Video educativo del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Arte mesoamericano, Historia de México.

Texto tomado de «MESOAMÉRICA: CONCEPTO Y REALIDAD DE UN ESPACIO CULTURAL» – Escrito por Rossend ROVIRA MORGADO Doctorando en el Departamento de Historia de América II (Antropología de América) Universidad Complutense de Madrid. Miembro del Proyecto de Investigaciones Arqueológicas La Ventilla 2006-2008 (Teotihuacan)

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