Según un nuevo estudio científico, tomar decisiones puede ser tan biológico como metafísico.

Si bien no todas nuestras decisiones son de vida o muerte, la cantidad de opciones que tenemos a nuestro alcance cada día es impresionante. Y al parecer, el enfoque de esas decisiones está determinado, al menos en parte, por nuestros genes.

Como se detalla en la edición de abril de 2019 del Journal of Business Research, un equipo de investigadores comparó gemelos monocigóticos y dicigóticos para ver cómo alineaban sus estilos en la toma de decisiones. Su primer estudio utilizó dos pruebas psicométricas, la Escala general de toma de decisiones (GDMS) y el Inventario de maximización-satisfacción (MAX). Los gemelos monocigóticos no solo mostraron una mayor similitud en tres subescalas de GDMS, sino también una mayor similitud en las puntuaciones generales de GDMS y MAX.

Pero como las pruebas psicométricas solo miden el potencial o la idoneidad, en lugar de lo que alguien realmente hace en la vida real, los investigadores realizaron un segundo estudio. Los participantes tenían que reunir información y tomar decisiones reales en un entorno informático. No hubo una diferencia entre los dos tipos de gemelos en términos de selectividad y patrón de búsquedas. Pero las decisiones de gemelos monocigóticos eran más similares que las de gemelos dicigóticos en cuanto a la cantidad de información que buscaban antes de tomar una decisión.


Somos cada vez más conscientes de que elementos biológicos como el sueño y la dieta pueden influir en la función cerebral y en los procesos cognitivos involucrados en nuestras elecciones. Pero estas nuevas investigaciones sugieren que algunos de nosotros podríamos tener un script de ADN que nos hace propensos a preferencias y hábitos particulares en la toma de decisiones.

Esto no significa necesariamente que dos personas lleguen a conclusiones «peores» o «mejores», per se. Pero sí implica que algunas personas pueden tener dificultades o sentirse más cómodas con ciertas estrategias de elección a nivel genético, y que esas diferencias pueden influir en quién tiene éxito y quién no.

Pero esto plantea una cuestión ética crítica. La genética es un «negocio difícil», con algunos genes influenciados por otros y activados o desactivados por diversos factores que nos rodean. Por lo tanto, llevará más tiempo e investigación antes de identificar realmente el gen específico o los genes que determinan la elección.

Hagamos una pausa por un momento para pensar cómo esto puede alterar nuestra percepción de conciencia y libre albedrío. Tendemos a ver las decisiones como opciones conectadas a nuestra autonomía. Escogemos Puerta A sobre B, por ejemplo, y así vamos trazando nuestra vida, ¿verdad? Pero si tus genes contribuyen a la forma en que llegas a una conclusión, entonces quizás tu camino sea más por tu “doble hélice” (molécula de ADN) que por el metaespacio.

Como consideración final, recordemos que tener algo en tus genes no siempre significa que estés programado. Se puede estar predispuesto al cáncer o la diabetes, por ejemplo, pero aún así podemos reducir el riesgo de desarrollar cualquiera de los dos enfermedades si sabemos cuidarnos. Además, sabemos que nuestro cerebro tiene una plasticidad increíble. Por lo tanto, es posible que aún podamos superar el estilo de toma de decisiones para el que estamos configurados y codificar nuestros cerebros para que operen de manera diferente en situaciones de elección a través de comportamientos consistentes y repetidos…

 

 

 

 

 

 

 

Adaptado del texto original «Genetics may play a role in how you make decisions, according to a new scientific study»  por @WandaThibodeaux twitter.

Foto de portada: Genetics Digest

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