La entomofagia es el consumo de insectos por los seres humanos. La entomofagia se practica en muchos países de todo el mundo, pero principalmente en regiones de Asia, África y América Latina. La ingesta de insectos complementa la dieta de aproximadamente 2.000 millones de personas, y se trata de un hábito que siempre ha estado presente en la conducta alimentaria de los seres humanos. Sin embargo, hasta hace poco la entomofagia no había captado la atención de los medios de comunicación, las instituciones de investigación, los chefs y otros miembros de la industria alimentaria, los legisladores y demás organismos que se ocupan de la alimentación humana y animal.

En 2030 tendremos que alimentar a más de 9.000 millones de personas, además de a los miles de millones de animales que se crían anualmente con fines alimentarios o recreativos y como mascotas. Una de las muchas vías para abordar la seguridad de alimentos es a través de la cría de insectos. Son nutritivos, ya que contienen niveles elevados de proteínas, grasas y minerales. Pueden criarse aprovechando diversos flujos de residuos, como los residuos de alimentos. Además, pueden consumirse enteros o molidos, en forma de polvo o pasta, e incorporarse a otros alimentos.

¿Es peligroso comer insectos?

No se conocen casos de transmisión de enfermedades o parasitoides a humanos derivados del consumo de insectos (siempre que los insectos hayan sido manipulados en las mismas condiciones de higiene que cualquier otro alimento). No obstante, pueden producirse alergias comparables a las alergias a los crustáceos, que también son invertebrados.


En todo el mundo se consumen más de 1.900 especies de insectos comestibles. Según los datos disponibles, los insectos más consumidos son los escarabajos (coleópteros) (31%), las orugas (lepidópteros)
(18%) y las abejas, avispas y hormigas (himenópteros) (14%). Les siguen los saltamontes, las langostas y los grillos (ortópteros) (13%), las cigarras, los fulgoromorfos y saltahojas, las cochinillas y las chinches (hemípteros) (10%), las termitas (isópteros) (3%), las libélulas (odonatos) (3%), las moscas (dípteros) (2%) y otros órdenes (5%).

Si no existe una cultura de la entomofagia, debe crearse. Incluso en los países que han practicado tradicionalmente la entomofagia, la influencia de las dietas occidentales afecta a las decisiones en materia de alimentos y el consumo de insectos puede generar desprecio o rechazo..

«… debe organizarse un foro público en el que participen chefs de todo el mundo y hablen de las ventajas de comer insectos, de nuestras recetas y experiencias culinarias. Para que esta valiosa fuente de alimento pase a formar parte de nuestros hábitos alimentarios las recetas que incluyan insectos deben ser variadas y sabrosas, y es en este ámbito novedoso y esperanzador donde los chefs pueden aportar su experiencia…”

Meeru Dhalwala, Restaurantera, Canadá.

 

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Fuente: La contribución de los insectos a la seguridad alimentaria, los medios de vida y el medio ambiente. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura Viale delle Terme di Caracalla, 00153 Roma, Italia

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