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En la sección «Reinvención de dos géneros: retrato y naturaleza muerta» de la exposición «XX en el XXI»  del Museo Nacional de Arte se le rinde homenaje a María Izquierdo, pionera que se abrió brecha en una escena dominada por varones y valoró las culturas indígenas.

María Izquierdo (1902-1955)

Uno de los nombres más célebres en la pintura mexicana.
Nacida en San Juan de los Lagos, Jalisco, su familia se trasladó
al estado de Coahuila, donde estudió arte. Por disposición
de su madre, a los catorce años se casa con el militar Cándido
Posadas, con quien tuvo tres hijos. Su interés por el arte la
lleva a separarse y a viajar a la ciudad de México. Ingresa
en la Academia de San Carlos, y desarrolla una pintura de
corte primitivo y naïf. Tamayo fue su maestro y sus trabajos
se retroalimentaron el uno del otro. Fue la primera pintora
mexicana en exponer en Nueva York y en París. En su obra,
motivada por asuntos de la vida cotidiana, las ferias, carpas,
circos y la mesa mexicana, dejó plasmados sus sentimientos
y los del pueblo mexicano, llenos de color y bajo un velo de
verdad, nostalgia, fantasía y alegoría que la sitúan, sin ella
proponérselo, dentro del surrealismo mexicano.

 


«Mis sobrinas, 1940»,  María Izquierdo, – munal.mx

 

 

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