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Primer Ritual de Bienvenida al Maíz: Permiso para ser comido.

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Aun hoy día, los indígenas de México rinden culto al Maíz.. Se comienza con el Xilotl  o mazorca de leche, luego con el Elotl o mazorca tierna y finalmente con el Centli; mazorca madura o seca.. Cada una de estas etapas ocurre en diferente época y  requiere de un ritual especifico antes de ser cortado y servir de alimento.

El sincretismo cultural es fuerte. Dehouve (2009)* menciona que un día en el pueblo de Xalpatláhuac durante la fiesta de San Miguelito (patrón del maíz tierno) a mediados de Septiembre acompañó a una mujer a hacer este ritual, que por lo general  se lleva al cabo  de manera secreta, ya que las palabras nadie más las debe escuchar, creencia heredada desde tiempos precolombinos. Sin embargo, la mujer de un agricultor le permitió ir con ella.

Al llegar a la milpa, se dirigen las palabras al xiloxoch [xilo(tl)-xoch(itl), “flor de jilote”] y al cacamaxoch [cacama(tl)-xoch(itl), “flor de cacamate”] una mazorca secundaria. Como el maíz es capaz de “espantarse”, se puede morir. Razón por la que se le habla con mucho respeto, como si se le hablara a un hijo, tierna y cariñosamente.

La mujer llevaba  un saumerio de copal, se acercó a una caña que tenia dos o tres elotes, la más bonita. Se soltó el pelo — para estar igual que el xilote –, tomó  una de las hojas de la caña de maíz, la colocó en la palma de su mano, le dió un beso  y le dijo:

Timopanoltitzicoc, notonacayotl  (Buenos días, mi subsistencia)

tonayehuaya, niconapaloco (estabas en el sol, te vine a abrazar),

tonacayotl de mi corazón (subsistencia de mi corazón)

Niconapaloco nocentehuo  (Te vine a abrazar, mi mazorca),

noxiloxoch (mi flor de jilote)

nocacamaxoch. (mi flor de cacamate)

Ancazahuel, nima nima, (Ahora mismo),

Nimitzahcocuiz (te voy a llevar).

Queh notzontzin, (Como está mi cabello)

ihquo motzontzin  (así está tu cabello)

hualxitzontzi, hualpatlahti (desatado, suelto).

Axa ahmo ximomohti (Ahora, no te espantes),

nehua ya nimitzontequiz  (yo te voy a cortar)

nehua ya nimitzhuicaz ( yo te voy a llevar)

nimitzxochtlaquentiz (te voy a vestir de flores)

Ahmo hueliz timomohtiz (No te puedes espantar)

nimitzixpantiti campa San Miguelito  (te voy a presentar a San Miguelito),

campa Santo Entierrito. (a Santo Entierrito).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tomado de:

Daniele Dehouve: Cambios y continuidades entre los nahuas de México.

53o Congreso Internacional de Americanistas. México, 2009.

Foto @ Sandra Meza

Los Sabores en Náhuatl – Aprende y Juega.

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Las lenguas indígenas son reconocidas como tesoros vivos de nuestras culturas primigeneas, reapropiarse de ellas implica acercarse a conocer contenidos desde lo más básico hasta lo más complejo; por ello el aprendizaje que es dinámico y creativo, se convierte en deleite de conocimiento significativo. En este marco, el Gobierno del Estado de Veracruz,  prioriza la grandeza de sus pueblos indígenas y promueve a través de la Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas el desarrollo y fortalecimiento de las lenguas y culturas indígenas a través de diversos mecanismos.

EL RETO DE APRENDER JUGANDO.  

Los sabores forman parte del vocabulario básico del idioma náhuatl de la variante del sur del estado de Veracruz, te invitamos a conocer los nombres de los sabores en este idioma, posteriormente, tendrás el reto de encontrarlos dentro de esta sopa de letras.

Sopa de Letras, Encuentra los sabores en Nahuatl

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Créditos:

Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas

Origen de la palabra CAPULÍN

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En la lengua náhuatl, es común que sea el fruto – o a partir del mismo — el que se utiliza para designar (describir) al árbol. De tal forma que el fruto y el árbol correspondiente pueden muy a menudo ser descritos por el mismo término. CAPOLIN o CAPOLCUAHUITL designa al fruto del árbol del mismo nombre.

La palabra CAPULÍN deriva de la palabra capolquauitl, árbol al cual los europeos llamaron capulino.

Capolquauitl, deriva de las voces náhuatl capani, que significa sonar, ca estar,  pani fuera, y olini moverse; tener movimiento y estar afuera. Podría traducirse como “fruto expuesto (a la vista) que se mueve”…

«Prunus serotina  Fruto de la familia de las rosáceas que consiste en una baya rojiza o negra que recuerda a una cereza de 1 a 1.5 cm de diámetro. Tiene una sola semilla, su sabor es dulce y su temporada es de mayo a agosto. Es originario de los climas templados de México. Este fruto fue domesticado por las culturas mesoamericanas.

En muchas regiones del centro del país se cuecen con azúcar o piloncillo. En Pátzcuaro, Michoacán, los secan al sol  y los llaman cerezas granuladas; también se revuelcan en azúcar  y se comen como golosina. El famoso vino o licor de capulín de Tenancingo, Estado de México, se hace macerando el fruto en alcohol. En los estados del centro del país se hace también el tamal de capulín o calpultamal. Las semillas secas del fruto se conocen como huesitos; se chupa primero y luego se quiebra para sacar la diminuta almendra que posee en su interior. También se rocían con agua salada y se tuestan en el comal para venderlos en los puestos de pepitas callejeros o se sazonan con sal, limón y chile molido».

 

 

 

 

Dale una vista a los enlaces relacionados: 

Tamales de Capulín – Cocina Tradicional Mexicana

 

 

 

 

 

 

 

Escrito por Paco Perez. Fuentes consultadas:

Nahuatlismos de Costa Rica.
Ensayo gráfico de Juan Fernández Ferraz, 1892.

Larousse Cocina

La palabra CALZADA y su origen náhuatl.

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En un artículo de La Jornada, Carlos Montemayor nos platica que si bien la palabra calzada se encuentra registrada en el Diccionario de la Real Academia Española  (la cual indica que proviene del latín vulgar calci_ta, camino empedrado), tambien existe la palabra en su origen nahuatl!

Juan Corominas señala que se usó desde el año 800, según un documento copiado en 1095, y ya con frecuencia desde el año 912. Añadió que si bien el vocablo es genuino en toda la Ibero y Galorromania, la raíz y su explicación semántica son dudosas y debatibles. Sin embargo, sostuvo como el origen más factible el del latín calx, cal, y explica su extensión al camino porque en las vías romanas se han descubierto a menudo capas de piedra caliza o de cal mezclada con arena; también porque la cal fue el material que se empleó para construir caminos en Wurttemberg en el siglo IX, en Tréveris en el siglo XII y en Lieja en el XLV. La calci_ta del latín vulgar estaba ligada, pues, al latín calx, cal, y de ahí a los caminos de piedra caliza.

Agregó, empero, que la palabra catalana calçada tiene acepciones diferentes a la galorrománica: si bien mantiene la raíz calx, cal, no se aplica a caminos, sino a muros de piedra caliza que separan un campo de otro o a diques que contienen avenidas en barrancas o arroyos. En este orden, le parece que podría tratarse de una catalanización del mozárabe cal_ata, pues kar_ata se empleaba en Sagunto, en tiempos de Corominas, con el sentido de muros que separaban un campo de otro.

En este contexto, es natural que el DRAE registre en su edición del año 2001 las siguientes acepciones de calzada: f. Camino pavimentado y ancho. 2. Parte de la calle comprendida entre dos aceras. 3. En las carreteras, parte central dispuesta para la circulación de vehículos. El DRAE añade además la locución calzada romana como: Cada una de las grandes vías construidas por los romanos en su Imperio.

«La estructura de una Calzada Romana estaba formada por tres capas de materiales de distinto grosor, correspondiendo el más grueso a la capa de abajo, como curiosidad estas capas se llamaban: Statumen, la mas gruesa,posteriormente se añadía la Nudus y la Nucleus, sobre esta última se colocaba  el Pavimentum formada por lozas de caliza, cimentadas con arcilla. La palabra pavimentum viene a su vez del verbo pavire, que significa nivelar y también apisonar la tierra para lograr un suelo más transitable».

 Calzada

Ahora bien, en el español de México la palabra calzada permanece unida a la noción de una calle entre casas y no a un camino fuera de las ciudades ni a la parte central de las carreteras, como ocurre en la tradición española. Esto se debe a la convergencia con un vocablo de origen náhuatl. Este vocablo y sus derivados que se cruzan con calzada tienen una lógica más cercana a la visión del español actual de México. Caltzalan significa entre las casas, apunta Rémi Siméon en el último lugar de la entrada calli. Siméon registra también caltzalantli como, literalmente, espacio entre las calles, de calli, casa, y tzalantli, en medio. Molina registró caltzalantli como la calle entre las casas y en el siglo XVIII Clavijero lo apunta sólo como calle. Por otro lado, calçaloa es para Molina hacer paredes de casas; para Siméon es levantar, construir los muros de una casa, de calli, casa, y çaloa, unir, pegar, construir.

La primera visión que tiene el hablante mexicano del término calzada no es un camino empedrado, ni de piedra caliza o de cal mezclada con arena, ni mucho menos la de un muro que divida un campo de otro o sirva de dique de contención en arroyos o barrancos; para el hablante mexicano la palabra tiene un sentido urbano, se aplica a calles amplias que se desplazan entre viviendas, no a carreteras ni a caminos sin casas..

Calzada en México tiene un sentido más evidentemente cercano al náhuatl caltzalan que al latín vulgar calci_ta. Por ello, de las dos primeras acepciones registradas por el DRAE en calzada, podemos decir que se emplean en México no en su condición de camino, sino en su condición de una calle amplia en la ciudad; la tercera no se usa: no tendría sentido hablar de calzada en una carretera donde no hay casas, pues en México la noción básica de la palabra no proviene del latín calx, cal, sino del náhuatl calli, casa, dato que aclara el matiz del caltzalan náhuatl en el uso mexicano.

Para terminar, les dejo la nota de esta imagen, tomada de un diccionario de geografía mexicana:

«calle se dice en Mexico caltzallantli«

Créditos:

La mayor parte de este texto fue extraído de un artículo escrito por  Carlos Montemayor para el periódico mexicano La Jornada.