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Asiste a la FIESTA DE LA MAZORCA de la comunidad indígena de Nurío, Michoacán.

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La comunidad indígena de Nurío, Michoacán, en el marco de la vigésima segunda FIESTA DE LA MAZORCA invitan al Conversatorio: Maíz y Territorio.

Temas:

Cambio de uso de suelo, retos para las y los agricultores de pequeña escala.
Mtra. en Agroecología Tamara Ortíz Avila.

Los Acuerdos de san Andrés, sus demandas y su actualidad.
Lic. José Manuel Fuerte

La situación del maíz. Revaloración de la milpa en territorio indígena.
Dr. Victor Manuel Toledo Manzur. UNAM.
y
David Oseguera Parra, Chapingo Morelia.

Viernes 28 de Septiembre de 2018. Auditorio María Zambrano, Facultad de Filosofía Samuel Ramos. UMSNH.
11:00 AM. Entrada Libre.

Xaniniri k’uinchekua: uantantskorheparini, eratsentani ka jorhenkorheni.

Ilustración de cartél
Agus Ruiz

Primer Ritual de Bienvenida al Maíz: Permiso para ser comido.

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Aun hoy día, los indígenas de México rinden culto al Maíz.. Se comienza con el Xilotl  o mazorca de leche, luego con el Elotl o mazorca tierna y finalmente con el Centli; mazorca madura o seca.. Cada una de estas etapas ocurre en diferente época y  requiere de un ritual especifico antes de ser cortado y servir de alimento.

El sincretismo cultural es fuerte. Dehouve (2009)* menciona que un día en el pueblo de Xalpatláhuac durante la fiesta de San Miguelito (patrón del maíz tierno) a mediados de Septiembre acompañó a una mujer a hacer este ritual, que por lo general  se lleva al cabo  de manera secreta, ya que las palabras nadie más las debe escuchar, creencia heredada desde tiempos precolombinos. Sin embargo, la mujer de un agricultor le permitió ir con ella.

Al llegar a la milpa, se dirigen las palabras al xiloxoch [xilo(tl)-xoch(itl), “flor de jilote”] y al cacamaxoch [cacama(tl)-xoch(itl), “flor de cacamate”] una mazorca secundaria. Como el maíz es capaz de “espantarse”, se puede morir. Razón por la que se le habla con mucho respeto, como si se le hablara a un hijo, tierna y cariñosamente.

La mujer llevaba  un saumerio de copal, se acercó a una caña que tenia dos o tres elotes, la más bonita. Se soltó el pelo — para estar igual que el xilote –, tomó  una de las hojas de la caña de maíz, la colocó en la palma de su mano, le dió un beso  y le dijo:

Timopanoltitzicoc, notonacayotl  (Buenos días, mi subsistencia)

tonayehuaya, niconapaloco (estabas en el sol, te vine a abrazar),

tonacayotl de mi corazón (subsistencia de mi corazón)

Niconapaloco nocentehuo  (Te vine a abrazar, mi mazorca),

noxiloxoch (mi flor de jilote)

nocacamaxoch. (mi flor de cacamate)

Ancazahuel, nima nima, (Ahora mismo),

Nimitzahcocuiz (te voy a llevar).

Queh notzontzin, (Como está mi cabello)

ihquo motzontzin  (así está tu cabello)

hualxitzontzi, hualpatlahti (desatado, suelto).

Axa ahmo ximomohti (Ahora, no te espantes),

nehua ya nimitzontequiz  (yo te voy a cortar)

nehua ya nimitzhuicaz ( yo te voy a llevar)

nimitzxochtlaquentiz (te voy a vestir de flores)

Ahmo hueliz timomohtiz (No te puedes espantar)

nimitzixpantiti campa San Miguelito  (te voy a presentar a San Miguelito),

campa Santo Entierrito. (a Santo Entierrito).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tomado de:

Daniele Dehouve: Cambios y continuidades entre los nahuas de México.

53o Congreso Internacional de Americanistas. México, 2009.

Foto @ Sandra Meza