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Compendio del arte de la lengua mexicana. Carochi 1662 – PDF

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PROLOGO.

Siendo nuestro idioma azteca tan hermoso y el que por mil títulos todo mexicano debía tener en grande estima, muy doloroso es considerar la fría indiferencia con que muchos le miran, y lo que es peor todavía, el desprecio que de él hacen, sin tener en cuenta que es el idioma de nuestros aborígenes, el idioma de nuestra nación azteca, y muchos, (la inmensa mayoría) aun cuando se avergüencen de su prosapia y por más que la disimulen, con pocas excepciones relativamente son lo que son, su linaje viene de la clase indígena; de consiguiente, indios son é indios serán hasta que se mueran.

Luego si somos indios ¿de qué nos avergonzamos? ¿acaso es un crimen el ser indio? no, indudablemente, y sí lo es el aparentar lo que no es, por más altos que sean los puestos que ocupe, por grandes que sean los honores que le rodean, por basta que sea su ilustración y por inmensas que fueren sus riquezas; pues esto quiere decir que es un indio muy elevado, un indio muy honrado, un indio muy ilustrado y un indio bastante rico. Así es que no debe despreciar el idioma nativo sino amarlo, y todo buen mexicano debe hacer que sus hijos lo conozcan para que sepan apreciar el idioma de nuestros padres, la lengua primitiva de nuestro bendito suelo. Ahora bien, como no cabe duda que lo que más ha contribuido á este abandono es la falta de obras propias del caso, esto me hizo pensar en lo útil que sería una obra de esta naturaleza, por cuyo motivo me resolví á hacer la reimpresión del vocabulario azteca del R. P. Fr. Alonso de Molina, que es el mejor y más extenso, en la forma que hoy lo presento, esto es, escrito con corrección, aumentado con voces de actualidad, (para los que quisieren usarlas) y todo puesto en riguruso orden alfabético, evitando con esto la confusión por el desorden con que está escrito el antiguo. Es decir, que la obra se compone de gramática que va al principio, la del sabio Jesuíta D. Ignacio de Paredes que, como más extensa dará más luces á los que quisieren dedicarse al conocimiento de esta lengua; en seguida va el vocabulario entero y al último las cuentas, para que en un solo tomo se tenga lo relativo al idioma, y este tomo sea manuable, para que pue da acompañar á la persona donde quiera que fuere. Sobre todo, lo que más me movió á emprender este laboriosísimo trabajo, fué lo si- guiente: A raíz de la publicación del Concilio Plenario Latino Americano, leyéndolo un día, me encontré en dos capítulos distintos la disposición de este Concilio, en la que recomienda con encarecimiento á los Illmos. Mitrados que, entre su clero, y en sus Seminarios se cultive el idioma (el azteca, y lo mismo se entiende del otomí, maya, y los que se hablan en la República) pira la mejor administración de los Santos Sacramentos. (*) Naturalmente la primera idea que tuve fué, la imposibilidad de cumplir con estas disposiciones por no haber libros ad hoc, dificultad que efectivamente rayaba en lo imposible por ser una rara coincidencia adquirir una obra antigua, y esta en muy elevado precio. Repito, todo esto me hizo resolver á emprender estos trabajos, sacrificando á Dios de buena voluntad mi tiempo v mi salud, pues desde luego me propuse hacer un bien á los Sres. Sacerdotes, un bien á nuestra clase indígena, un bien á mi amada Patria, empresa que no dudo bendecirá Nuestro Señor. En mi humilde concepto, no habiendo libros, creo que los Sres. Sacerdotes, especialmente los que por designación de la Iglesia son constituidos pastores de almas, tendrían excusa delante de Dios por que nadie está obligado á lo imposible, y de aquí venía el no poderme explicar cómo pudieran cumplirse las disposiciones del Concilio sin los elementos indispensables, pero ya que esos elementos existen, menos podré explicarme cómo puedan tener excúsalos eclesiásticos, •ni cómo podrán los Señores Curas salvar una tremenda responsabilidad de conciencia en cuanto al terminante precepto del Señor, Pasee oves meas, si son indiferentes á su instrucción en esta materia. No faltará quien alegue razones en contrario; pero á estas opondré la única y más poderosa de todas, la del P. S. Agustín: «Roma locuta est, causa finita est, > porque no sólo debemos ocuparnos de aquellas cosas que se conforman con nuestras ideas, siempre que estas sean rectas, sino principalmente de lo que más se relaciona con los deberes de conciencia. También habrá quien argua que, los Sres. Canónigos, los Sres. Curas y Capellanes de la ciudad, no salen al ministerio y en esto estamos de acuerdo, pero ¿quién puede asegurar á los segundos que no saldrán nunca? y los primeros, ¿cómo podrán saber que nunca se les presentará un indígena pidiendo se le confiese? ¿po- drá en éste caso quedar tranquilo, despachándolo sin prestarle el ser- vicio que solicitaba descansando en que no sabe el idioma? y si ese pobre estaba empedernido y se resolvía en un momento dado por los llamamientos de la gracia, á descargar su conciencia con el mismo, porque de corazón le nacía y no con otro, ¿qué resultaría? que su fal- ta de cultura le haría pensar, no en que se ignoraba el idioma, sino en que no se le quiso servir, y los Sres. Sacerdotes saben lo que de esto se sigue. Esto mismo puede acontecer con cualquiera que no conozca el idioma, y por lo mismo, vale más prevenir el caso. Es este ciertamente muy remoto, pero también muy posible y aun cuan- do se tratara de un solo caso y por una sola vez, se trataría de una alma, y esta vale lo que vale. Por último, D. N. S. me inspiró la idea de emprender estos trabajos, él me iluminó, y él venciólas dificultades por mí, hasta llevar la obra á feliz término, por lo cual sea bendito su Sto. Nombre. Quiera su Majestad que con esto pueda prestar un servicio provechoso á los Sres. Sacerdotes, á cuyas piadosas oraciones se encomienda este su más pequeño servidor que les venera, en J. y postrado besa su mano.

FR. RUFINO M. GONZÁLEZ. O. F. M.

Compendio del arte de la lengua mexicana
Por: Carochi, Horacio, d. 1662;

Otras ediciones: Paredes, Ignacio de, b. 1703; González y Montoya, Rufino M.;
Molina, Alonso de, d. 1585
Esta edición publicada: 1910
Tema: Idioma Náhuatl/Mexicano

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ACOCOTE; significado, usos rituales y medicinales. El pulque sagrado.

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Al acocote, antiguamente le decían «tragadero» … porque nuestro sifón prehispánico hacía las veces de una garganta… de ahí su nombre. En la foto, un tlachiquero — del náhuatl «tlahchiqui»; persona que raspa — succiona con su acocote el aguamiel del maguey.

Ritual del Acocote.

En tiempos de los “aztecas” existió un ritual muy particular en el cual los aspirantes a ser sacerdotes, formaban una corona de acocotes — dos centenares de ellos — pero solo uno tenía los extremos agujerados. Los acocotes eran escogidos por el grupo de aspirantes y uno a uno iban tomando el suyo, aquel individuo al que le tocara el único acocote agujerado era elegido para beber el teōoctli o» (Ritual del Pulque Nuevo) . Para hacerlo lo dejaban solo, y solemnemente de pie, tomaba con su acocote la bebida de los dioses. En este ritual los acocotes eran llamados PIYAZTLI que significa «pulque nuevo».

La palabra Piyaztli viene de Piyaleh, nombre posesivo de «piya-li» dícese de la persona sabia, el hechicero (nahual), persona de confianza que tiene secretos, cantos y palabras mágicas. Él es el guardián de los rituales secretos, el maestro de la palabra hablada (piyaleh, tlahtōleh, cuiqueh). Por lo tanto, la persona elegida en el ritual, era quien tenía este honor y guardaba el secreto, la sabiduría para el mismo.

¿Qué es el ACOCOTE?

Es un guaje, tipo de «calabaza» alargada con forma de pepino que al secarse se le hacen agujeros en ambos extremos (ver foto de portada y de la planta al final del post) y desde tiempos antiguos se utiliza como «sifón» para extraer por succión el aguamiel (néctar) del maguey, que al fermentarse se convierte en pulque.

Para los cronistas, esta palabra designaba diferentes plantas las cuales tenían virtudes medicinales. Según Clavijero esta yerba se parecía al nardo, sin embargo otros cronistas la compararon con el hinojo. Por su parte, Hernández la describe como la «yerba del tallo hueco»

Origen de la Palabra.

Acocotla es la forma plural del náhuatl acocotli que deriva de atl que significa «agua» y cocotli «esófago o conducto por donde pasa un líquido». Es por ello que otros cronistas* como Garibay indican que a este utensilio le llamaban «tragadero».

Propiedades Medicinales.

Según Fray Bernardino de Sahagún, la raíz del acocote se utilizaba como remedio en fracturas de piernas, también se mencionaba que curaba las ulceras de la boca.

Planta del Acocote y sus raíces.

 

Acocotes verdes

Acocotes Verdes en el Jardín Botánico de Berlin, Alemania.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta es la Publicación original en 30/10/13 18:28

Referencias bibliográficas:

Historia General de las Cosas de la Nueva España
Fray Bernardino de Sahagún.

Rerum Medicarum Novae Hispaniae Thesaurus. p. 31
F.Hernández.

Foto de portada:

Leopoldo Villegas:  «abrazo de acocote».

¿Podemos enfermarnos al comer maíz?

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¿Sabias que los europeos se enfermaron al integrar el maíz en su dieta? 

Parecería una película de ciencia ficción, donde Quetzalcóatl les habría jugado una mala carta o es que sería acaso la ¿venganza de Moctezuma? La realidad, es que esto ¡sucedió! … Talvez para ellos quitarle la cascarilla al maíz no era importante, ellos simplemente no comerían el maíz como lo hacían los mexicanos, no perderían el tiempo nixtamalizándolo, no les interesaban los tamales, ni las gorditas o nuestros deliciosos tlacoyos. Ellos solo agregarían los granos de maíz a sus guisos… así que se llevaron el maíz, pero no la técnica de nixtamalización.

La enfermedad, desconocida en Europa en épocas anteriores, se hizo prevalente durante los siglos XVIII y XIX conforme el maíz comenzó a consumirse ampliamente tanto en Italia, Portugal y España como en Europa del Este, sustituyendo los cereales que formaban la dieta básica de sus pueblos. ¿Pero, qué  enfermedad es? Se trata de la hoy llamada “Pelagra”, palabra que se deriva del italiano “pelle agra” es decir, piel áspera ( fisuras o grietas de la piel). Los síntomas incluyen sensibilidad a la luz solar, lesiones cutáneas, atrofias gastrointestinales y demencia, siendo una enfermedad que puede ocasionar la muerte.

LEPRA ASTURIENSIS o lepra precolombinaUn poco de historia.

La primera descripción de la pelagra fué la del médico español Don Gaspar Casal en 1763. Casal registró todas las características clínicas y atribuyó la enfermedad a las dietas desequilibradas basadas en maíz como cereal principal de campesinos pobres de la región asturiana, en España. En ese entonces la enfermedad tuvo distintos nombres entre los que destacan lepra asturiana, lepra precolombina, escorbuto alpino, mal de hígado, mal del monte, mal de miseria y mal de la rosa. Al ser retomada para estudios por los italianos años mas tarde el médico italiano Francesco Frapolli le daría el nombre de Pelle Agra. 

En sus comienzos la comunidad científica europea tuvo algunas teorías respecto al brote de dicha enfermedad. En primera instancia creyeron que había sido causada por alguna toxina extraña del maíz, aunque  mas tarde “concluyeron” que se debía a una deficiencia de proteínas causadas por una dieta rica en maíz, pero tampoco pudieron comprobar que se debía a la falta de proteínas. Finalmente descubrieron que lo que faltaba en su dieta era un aminoácido esencial conocido como niacina.

Aunque para principios del siglo XX la enfermedad había disminuido considerablemente, siguió siendo considerada un problema de salud público inclusive en muchos países africanos y asiáticos durante los años sesenta y setenta. La pelagra también se convirtió en un serio problema en muchas partes del sur de los Estados Unidos, afectando a decenas de miles de personas. La gran mayoría de los casos fueron mujeres y amas de casa típicamente con buena salud, pero cuya dieta consistía principalmente en el alimento más barato disponible: maíz suplementado con sal, cerdo, manteca y melaza.

Otro dato curioso es que en 1910, las autoridades italianas crearon panaderías rurales para personas cuyo alimento básico era el maíz. Estas panaderías rurales fueron sin duda una contribución significativa a la prevención de la pelagra en Italia (OMS, 1970); la levadura presente en los panes de trigo contiene niacina.

Enfermarnos al comer maiz
Foto de portada: Arodi Orea Velazquez, cocinero Tradicional, Xalapa Veracruz. Derechos Reservados.

¿Pero por qué los mexicanos nunca contrajeron esta enfermedad?

El cuerpo humano puede convertir el aminoácido triptófano en niacina. Una dieta rica en proteínas contiene buenas cantidades dicho aminoácido evitando así la pelagra. Como sabemos la alimentación del hombre mesoamericano no era rica en proteínas, sin embargo la nixtamalizacion ( cocer el maíz en agua con cal o cenizas) fue la clave en la dieta de nuestros ancestros. El triptófano ausente fue sustituido por la niacina “encapsulada” en el maíz y liberada en el proceso de nixtamalizacion, haciéndola más fácil de absorber por nuestro organismo.

“Sabemos hoy que la relación empírica entre el consumo del maíz y la aparición de la pelagra es la expresión de la etiología carencial de la enfermedad.  La niacina del maíz se encuentra en forma combinada, lo cual la hace inutilizable por nuestro aparato digestivo. Por otro lado, aproximadamente la mitad del contenido proteico del maíz lo constituye la zeina, sumamente pobre en triptófano, un aminoácido a partir del cual el organismo sintetiza el ácido nicotínico. Esto explica la relación histórica entre la introducción del maíz en Europa y la aparición de la pelagra”….

Gracias a la Nixtamalización, los mexicanos nunca se enferman por comerlo.

El tratamiento del maíz con lechada de cal (mira aquí como se hace la cal) , del modo que lo practican tradicionalmente algunos pueblos americanos (mesoamericanos), evita su aparición , al igual que ocurre con la adición de ácido nicotínico a dicho cereal…

Cf. F. Grande Covian (1988b) op. cit. Lepra Asturiensis. Universidad de Oviedo. 

Alimentos ricos en niacina:

La niacina se produce en plantas principalmente como ácido nicotínico y en tejidos animales principalmente como nicotinamida. La niacina esta presente en las levaduras utilizadas en panes. En carnes (incluyendo el hígado), cereales, legumbres y semillas. En productos fermentados y en germinados, así como en muchos otros alimentos tales como leche, verduras de hoja verde, y pescado, café, té y porsupuesto en el maíz nixtamalizado*.

Nixtamalizacion del Maiz. Derechos Reservados Arodi Orea Velazquez.
* Nixtamalización (del náhuatl, nextli, cal de cenizas; y tamalli, masa cocida de maíz) (Cabrera, 1992).

 

Ahora ya lo sabes, el Taco mexicano es un alimento nutritivo que no hace daño gracias a la receta milenaria de los antiguos pobladores de mesoamerica

 Buen Provecho. 

Ricos tacos sin miedo deliciasprehispanicas
Foto: BBC.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Créditos:

Escrito por Paco Pérez.

Fotos del maíz:  Arodi Orea Velazquez, cocinero Tradicional,
Xalapa Veracruz. Derechos Reservados.

Fuentes consultadas:

  • Lepra asturiensis: La contribución asturiana en la historia de la pelagra, siglos XVIII y XIX (Estudios sobre la Ciencia)
  • Pellagra and its prevention and control in major emergencies ©World Health Organization, 2000
    This ancient secret for making tacos nutritious and safe.
    Escrito por Sarah Gleim Octubre 18, 2016
    wiredhealthresources.net

 

 

Distribución geográfica de las 68 Lenguas Indígenas de México.

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Las lenguas indígenas  son aquellas que cuentan con hablantes vivos que adquirieron alguna de ellas como lengua materna y que la hablan con fluidez.  Las 68 agrupaciones lingüísticas catalogadas en el presente trabajo se enlistan de acuerdo con el ordenamiento alfabético adoptado en esta obra, las cuales se encuentran dispuestas en relación con la familia lingüística a la que pertenecen:

  1. Akateko VI Familia maya
  2. Amuzgo V Familia oto-mangue
  3. Awakateko VI Familia maya
  4. Ayapaneco IX Familia mixe-zoque
  5. Cora II Familia yuto-nahua
  6. Cucapá III Familia cochimí-yumana
  7. Cuicateco V Familia oto-mangue
  8. Chatino V Familia oto-mangue
  9. Chichimeco jonaz V Familia oto-mangue
  10. Chinanteco V Familia oto-mangue
  11. Chocholteco V Familia oto-mangue
  12. Chontal de Oaxaca X Familia chontal de Oaxaca
  13. Chontal de Tabasco VI Familia maya
  14. Chuj VI Familia maya
  15. Ch’ol VI Familia maya
  16. Guarijío II Familia yuto-nahua
  17. Huasteco VI Familia maya
  18. Huave XI Familia huave
  19. Huichol II Familia yuto-nahua
  20. Ixcateco V Familia oto-mangue
  21. Ixil VI Familia maya
  22. Jakalteko VI Familia maya
  23. Kaqchikel VI Familia maya
  24. Kickapoo I Familia álgica
  25. Kiliwa III Familia cochimí-yumana
  26. Kumiai III Familia cochimí-yumana
  27. Ku’ahl III Familia cochimí-yumana
  28. K’iche’ VI Familia maya
  29. Lacandón VI Familia maya
  30. Mam VI Familia maya
  31. Matlatzinca V Familia oto-mangue
  32. Maya VI Familia maya
  33. Mayo II Familia yuto-nahua
  34. Mazahua V Familia oto-mangue
  35. Mazateco V Familia oto-mangue
  36. Mixe IX Familia mixe-zoque
  37. Mixteco V Familia oto-mangue
  38. Náhuatl II Familia yuto-nahua
  39. Oluteco IX Familia mixe-zoque
  40. Otomí V Familia oto-mangue
  41. Paipai III Familia cochimí-yumana
  42. Pame V Familia oto-mangue
  43. Pápago II Familia yuto-nahua
  44. Pima II Familia yuto-nahua
  45. Popoloca V Familia oto-mangue
  46. Popoluca de la Sierra IX Familia mixe-zoque
  47. Qato’k VI Familia maya
  48. Q’anjob’al VI Familia maya
  49. Q’eqchí’ VI Familia maya
  50. Sayulteco IX Familia mixe-zoque
  51. Seri IV Familia seri
  52. Tarahumara II Familia yuto-nahua
  53. Tarasco VIII Familia tarasca
  54. Teko VI Familia maya
  55. Tepehua VII Familia totonaco-tepehua
  56. Tepehuano del norte II Familia yuto-nahua
  57. Tepehuano del sur II Familia yuto-nahua
  58. Texistepequeño IX Familia mixe-zoque
  59. Tojolabal VI Familia maya
  60. Totonaco VII Familia totonaco-tepehua
  61. Triqui VI Familia oto-mangue
  62. Tlahuica V Familia oto-mangue
  63. Tlapaneco V Familia oto-mangue
  64. Tseltal VI Familia maya
  65. Tsotsil VI Familia maya
  66. Yaqui II Familia yuto-nahua
  67. Zapoteco V Familia oto-mangue
  68. Zoque IX Familia mixe-zoque.

A su vez, existen 364 variantes lingüísticas identificadas, mismas que se subdividen en 475 autodenominaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Consejo Nacional del INALI.